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Un modesto sitio sobre crecimiento personal y mejora de la percepción

Atención!!!

Parece que te ha llamado la atención ;-).

Atención:

A veces centramos nuestra conciencia, especialmente cuando algo nos gusta profundamente y nos deleitamos en ello. Pero generalmente, estos son momentos muy puntuales y la mayor parte del tiempo no estamos siendo conscientes de nuestros movimientos mentales y emocionales, ni de los factores que los desencadenan. Lógicamente, tampoco, en esas situaciones, somos plenamente conscientes de nuestros impulsos y reacciones ni de su verdadero origen.

Mientras estés centrado/a en tus pensamientos y dándole credibilidad absoluta, mientras sigas aferrado/a a tus emociones ‘positivas’ (es decir, agradables) y rechazando las desagradables e incluso huyendo de ellas cuando llegan, empeñado en que vuelvan las primeras y en que no vuelvan a llegar las segundas, podemos decir que no estás prestando atención. Te estás perdiendo todo lo que realmente acontece a tu alrededor y en tu interior.

Incrementar el nivel de Atención tiene numerosas ventajas: nos permite ir detectando sistemas de ideas, generalmente muy sutiles pero firmemente ancladas que son motivo de que, por ejemplo, sintamos vergüenza, miedo, ira, enfado, etc. en numerosas circunstancias. También nos ayuda, precisamente, a ver los aspectos más sutiles de estos sistemas de creencias, los hábitos no saludables más instalados y las reacciones involuntarias. Y finamente, nos permite ver el carácter impermanente e insustancial (sin sustancia) de las emociones y los pensamientos, lo qe nos ayuda enormemente a ser cada vez menos reactivos.

Seguro que estas actitudes nos resultan familiares: quejarnos y dolernos por lo que ‘me han dicho’, ‘me ha hecho’, ‘no ha hecho o no ‘me’ ha llamado’,… En definitiva: ‘tengo’, ‘estoy’, ‘me’, ‘a mí’, ‘y yo’…una autoconciencia o conciencia del ‘yo inferior’ más reactivo que nos gustaría suavizar…nos gustaría tener más control sobre estos aspectos…en esencia, quisiéramos tener más fortaleza, o, dicho con más propiedad, más ecuanimidad.

Como veremos si seguimos observando con atención, en todos estos casos, lo que media entre el acto del exterior (la situación o experiencia que vivimos en cada momento) y nuestra reacción, es una idea previa. O bien es que existe un ‘yo que no se merece que le ocurra nada desagradable, o malo, o injusto’, o incluso la propia idea de ‘justo/injusto’ o la del ‘merecimiento’.

El cuerpo reacciona de manera acorde a cada emoción. Una emoción que automáticamente no queremos tener, nos tensa el cuerpo. Cuando estamos en una situación, percibimos los rasgos de la situación que dicta nuestro sistma de creencias, y automáticamente el cerebro le asigna una categoría (‘me gusta’/ no me gusta/me resulta indiferente) y generamos una emoción acorde.

Una emoción agradable lo relaja. Y la relación se da también al contrario, ‘agradando’ al cuerpo provocamos estados mentales agradables.

Prestemos atención a los pensamientos: la mente, en general, está muy agitada y vivimos en esa ebullición. Hay personas que disfrutan de una mente con claros espacios sin pensamientos. Son pocas…muy pocas.

Sensaciones, pensamientos y emociones…todos interaccionando entre ellos y generando un bucle que se retro-alimenta.

Utilicémonos en nuestro propio beneficio. Solo la observación, a decir de los expertos actuales y pasados, ya permite la clarificación y ‘limpieza’ de la mente. Lo permite porque con la observación atenta vamos familiarizándonos con los ‘ladrones de nuestra tranquilidad’…y poco a poco descubrimos que solo se trataba de un ladrón.

Es algo muy gradual, no es inmediato. Sin embargo, es duradero cuando hemos instalado este saludable hábito.

Práctica:

Debe realizarse tanto como sea posible, a lo largo del día.

Debemos tener la intención de aplicar atención a todo lo que hacemos, sentimos, vemos, oimos, pensamos.

Evitando perderse en ideaciones ni cadenas de pensamientos.

Solo atentos al momento presente.

Lo olvidaremos contínuamente.

Y contínuamente, con suavidad, debemos volver a prestar atención.

Usamos como vehículo para recordarlo. nuestra respiración y nuestro cuerpo.

Estemos atentos a la postura, a los movimientos del cuerpo, a la intención en el movimiento.

Estemos atentos a la respiración.

Atentos a la mente.

Preguntémonos con frecuencia:

-¿Qué estoy pensando ahora?.

-¿Qué no estoy viendo (sintiendo, oyendo, etc.) ahora?.

-¿Qué idea tengo en la mente ahora mismo?

Y cuando estemos en movimiento o realizando cualquier acción cotidiana, estemos atentos a aspectos como los siguientes. Por ejemplo:

-El tacto del agua, o del estropajo, cuando fregamos los platos

-El aroma, y el tacto cuando preparamos un café.

-El tacto al roce del volante, o a las sensaciones de fresco o calor o a los movimientos de cambio de marcha o de la respiración cuando estamos dentro del coche

-Al roce e impacto de los dedos en el teclado, las sensaciones en distintas partes del cuerpo (más fácil en la espalda) cuando estamos en la oficina.

-A la sensación de cansancio, de falta de aire, a las molestias de espalda, o de aspereza al tacto con el mango de la herramienta si trabajamos en una obra, o en el campo.

-La sensación táctil y el sonido cuando pasamos las hojas de un libro

-El sonido al masticar la comida, los sabores y los trocitos cuando comemos

Y en cada una de estas ocasiones, trata de prestar atención a la respiración, simplemente siendo consciente de cómo tomas aire y lo expulsas.

Son solo algunos ejemplos de las actividades que realizamos una y otra vez y que representan oportunidades cotidianas para incrementar nuestro nivel de atención.

Puedes usar una discreta pulsera, o algo que suelas tener a la vista en las distintas situaciones como recordatorio hasta que tengas suficiente práctica.

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